Con depósito periforme terminado en punta, cuello cilíndrico largo y estrecho, y una boca con fuerte reborde exvasado al exterior, esta jarra destaca por su silueta esbelta y su cuidada elaboración artesanal. Su pierna abalaustrada con nudo central y pie circular completan una pieza de gran equilibrio y elegancia.
El salitre, que da nombre a esta jarra, actúa como uno de los elementos fundentes esenciales en la composición de su vidrio, aportándole transparencia, resistencia y una calidad superior. El brillo y la pureza de su vidrio soplado a mano hacen de esta pieza una auténtica joya del catálogo.
Su molde, utilizado en las principales fábricas españolas durante la primera mitad del siglo XX, tiene su origen en las jarras tradicionales de la Real Fábrica, pero se ha reinterpretado en una versión más alta y estilizada.
Capacidad aproximada: 900 cl















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